Metamorfosis

Por: Julia Figueroa

Por: Julia Figueroa

Marzo 2024

Esta es una carta dirigida a quien estaba convencida de que no sería madre hasta que el destino le dio un giro dramático a su existencia. 

Estás a punto de experimentar la metamorfosis más grande del universo, todo lo que has escuchado, leído o compartido con personas cercanas a la maternidad, se convertirá en nada cuando verdaderamente comiences a sentir en tu propia piel lo que eso significa. 

Van a atormentarte un sinfín de pensamientos recurrentes, nunca en tu vida la inseguridad te había atacado como en ese momento, querrás tener respuestas, certidumbre, tranquilidad, pero en cambio todos tus miedos van a aflorar y descubrirás que no tienes ni la más remota idea de lo que está por ocurrir, no sabrás cómo vas a enfrentarte a lo que se torna como el reto más complicado de tu vida. 

Te cuesta aceptar que tienes que despedirte de la persona que eras, porque vas a convertirte en madre y absolutamente todo va a cambiar, estás entregando tu cuerpo y alma a un ser que se alimenta con tu respiración. No te sentirás capaz y habrá millones de sentimientos chocando y confundiéndote, te miras al espejo y te cuesta reconocerte, con esos 27 kilos de más, la barriga más grande que habías visto y tu rostro que representa evidentes deterioros, te mofarás de frases como “la dulce espera”, rememorando los infinitos malestares físicos que tu cuerpo sufrió en esas 37 semanas. No es todo malo, porque la primera vez que sientes cómo se mueve en tu vientre, descubres lo que significa el amor infinito y te llenas de fuerza para soportar lo que sea.

Ahí estarás, como la más analfabeta en los temas de madres, sintiendo vergüenza de lo poco preparada que estás, el calendario cumplirá su misión y te verás yendo hacia el hospital intentando no demostrar el terror que te embarga, buscarás consuelo en la profundidad de tus pensamientos, te sentirás más sola que nunca, y cuando todo comenzará intentarás desesperadamente cruzar la mirada con alguien, pero solo recibirás indicaciones, hablarán entre sí y decidirán llevarte a la sala de parto, como si no existieras, te sentirás anulada, no te explicarán nada, llegará la cumbre del parto, el dolor será tan agudo que parecerá que abandonas tu cuerpo, te cortarán la piel, gritarás con todas tus fuerzas mientras sientes que se te desgarran las entrañas. Por fin llegará a tus brazos ese pequeño ser que te llenará de esperanza y un inexplicable torbellino se apodera de ti, entonces comenzará eso que llaman maternidad.